Eres el que eres. Y después de todo, no eres tan malo como te
imaginas un domingo de cruda.
- Tira el equipaje de sobra. El viaje es largo, cargar
no te deja mirar hacia delante. Y además jode la espalda.
- No sigas modas. En diez años te vas a morir de
vergüenza de haberte puesto eso, de todas maneras.
- Besa a tantos como puedas. Deja que te rompan el corazón.
Enamórate, date en la madre, y vuelve a levantarte.
Quizás hay un amor verdadero. Quizás no. Pero mientras lo encuentras,
lo bailado ni quién te lo quita.
- Come frutas y verduras. Neta, vete acostumbrando a que
no vas a poder tragar garnachas toda la vida.
- Equivócate. Cambia. Intenta. Falla. Reinvéntate. Manda todo al
carajo y empieza de nuevo cada vez que sea necesario. De veras,
no pasa nada. Sobre todo si no haces nada.
- Prueba otros sabores de helado. Otras cervezas, otras pastas de dientes.
- Arranca el coche un día, y no pares hasta que se acabe la gasolina.
- Empieza un grupo de rock. Toma clases de baile. Aprende italiano.
Invéntate otro nombre. Usa una bicicleta.
- Perdona. Olvida. Deja ir.
- Decide quién es imprescindible. Mientras más grande eres más difícil
es hacer amigos de verdad, y más necesitas quien sepa quién eres
realmente sin que tengas que explicárselo. Esos son los amigos.
Cuídalos y mantenlos cerca.
- Aprende que no vas a aprender nada. Pero no hay examen
final en esta escuela.