Alebrije

Tú hiciste mis sueños de colores

formas amargas, suaves, de distancia.

A través de una pantalla, a miles de kilómetros

cientos de letras me hablaban de tí.

Como en un cuento para niños

te construí un castillo absurdo

sobre las nubes

de mi propia pesadilla.

“Qué bonito color tiene tu voz”, me dijeron.

Tú pusiste ese color

y casi sin saberlo.

Entiendo que la magia la puso ahí

mi propio deseo.

Que el amor que se había acumulado

y decidí regalarte

nunca llegó a tí y regresó a inundarme. A ahogarme.

Y entiendo que el amor no puede forzarse,

que no puede exigirse.

Segura estoy

de que algún día me olvidaré de tí.

Algún día la intranquilidad que me oprime al despertar

se habrá ido

así como se fueron tus palabras un día.

Y no buscaré explicación.

El amor no tiene explicación.

Y si le busco un principio

ya estaba conmigo

y de develó ante tí.

Tú hiciste mis sueños de colores

dolorosos y felices

El corazón dice que valió la pena todo

y el pensamiento me ordena no sentir.

No sentirte,

porque no debo quererte.

No puedo quererte sin salir herida.

Entiendo que sobreviviré

pero nada será como antes

viviré sabiendo que existes

y que eras lo que hacía falta en mi vida.

Tú hiciste mis sueños de colores

profundos y compactos,

como comprimidos

me los he tragado uno a uno

en espera de lo que suceda.

Las lágrimas se secan en mis ojos

y se desprenden y caen como hojas al viento.

El otoño es dulce para amar

y amargo para caer al olvido.

Saber que no estuviste

y que tu voz profunda era hueca

y la verdad nunca existió.

Saber que el corazón fue mas fuerte que la mente

y que se inventó el amor

y ahora se niega a dejarlo ir

por temor a dejarme vacía, sin tí.

Amor de químico

Sí, soy cursi y qué. Este poema nos lo llevó la maestra de química que teníamos en 5to de prepa. Recuerdo que yo pasé a leerlo al frente y recuerdo también vagamente tener la copia en mi mano. No sé si le saqué una copia o no, pero tenía mucho tiempo recordando estrofas completas y buscándolo en internet sin éxito. Pero esta noche, platicando con mi tristeza fugitiva, recordé que lo copié en un diario que escribía cuando salí de la escuela. Y ahí lo encontré. No sé el nombre del autor ni la fuente. Sorry.

“Amor de químico”

Cuando empezó este amor

yo era un átomo inerte y olvidado

sin eléctrica esfera de atracción,

cuando tú… amor callado

provocaste en mi una reacción

sin electrones de valencia a mano.

Tu actividad me halló perplejo

y por quimismos de amor humano

me volví complejo.

***

Me tienes por completo ionizado,

balanceando tus cargas con las mías.

Ya me tienes más electrizado

que la micela en sus mejores días.

Y… es que al verme en tus ojos

fue tan grande mi impresión

que al instante me cambió el pH

Y… sentí romper el corazón.

***

Por si acaso dudas de mi amor

yo te ofrezco un convertible de benceno

o… si quieres la doble ligadura

de volátil y fugaz propeno.

Y… ante el altar de  mi amor

mi pasión se inmola

pues ya me sabe el Sidral a alcanfor

y el clorhídrico a puritita Coca-Cola.

***
Y si me crees mas malo que el butano

no me mates con cianuro venenoso

ni con dicloro difenil tricloretano,

mátame al final con un beso delicioso.

La noche

Tú tienes la noche por fuera.

Y el sol se asoma por detrás de tus ojos

alados, y retumba en cada una de tus palabras

que danzan como luciérnagas.

Tú tienes la noche por fuera.

En cada milímetro de tu piel

Oscura.

Profunda.

La noche retumba

en cada una de tus palabras que danzan

sobre ardientes pétalos de fuego.

Oscura, como el fondo de una gruta.

Profunda, como el abismo y el mar.

Tan pronto despierte

la mañana distante

no te quitará los ojos de encima

a tí, que eres lo único que veo;

a tí, que eres la sombra

y que llevas el cielo y el sol por dentro

y la noche fuera de tí.

Volver

Nos volveremos a ver,

en México.

Volveré a escuchar tu voz.

Sabrás por donde he seguido mi camino.

Nos volveremos a ver

en nuestra tierra,

la que nos vió nacer

y nos alimentó.

Y la que nos echó fuera, la que nos dejó volar…

La que nos permitió salir de la red.

¿Y no nos cobrará cara la osadía?

No quiero ver las flores marchitarse.

Ni quiero marchitarme yo.

Tengo miedo de que al regresar

la hiedra se me enrede en las alas

y me ahogue.

Haber volado tan lejos

y tener que volver al pequeño nido que dejé.

No puedo volver a ser lo que fui

porque ya no puedo ser lo que era antes:

sentir que no puedo decidir sobre mi vida,

que nadie entiende mis decisiones.

¿Para qué estoy aquí,

si no para vivir mi propia vida?

Nací para aprender y crecer,

y no quiero detenerme ahora.

Nos volveremos a ver en México,

lejos de las sombras

que me persiguen,

pero en el sitio donde nacieron.

Así va construyéndose una vida llena de errores

y sólo tristeza en el alma.

Estoy dispuesta a dejar que la vida

se me venga encima como una ola:

poder vivir lo que no he vivido.

Estoy dispuesta a pagar por el dolor que causé;

y a recibir la paga, si es que la hay,

por lo que he sufrido yo.

Parc Güell

Millones de colores

como lentejuelas en un paño.

Formas, dureza,

la naturaleza hecha piedra,

el desierto y el sol.

Debajo de una ola de piedra

recorro el pasado y éste me alcanza.

Sólo soy una mas de las vidas que han pasado por aquí.

¿Dónde está mi vida?

No está en las rocas, ni en el espectro multicolor de tus collares,

Barcelona;

ni en el puerto que desde aquí se ve tan distante.

Ni en el mar gris,

tan gris como una plancha de acero

que se extiende hasta el horizonte.

No está aquí en esta banca blanca, larguísima

donde contemplo mi soledad;

donde mi soledad se sienta a mi lado

y me susurra al oído,

y con su dedo frío recorre mi espalda.

Ahora sé, sobre todas las cosas,

que la búsqueda errada no lleva al final del camino.

Hay que retroceder y volver a empezar.

Pero las marcas que llevo me señalan

como peregrina de un camino accidentado.

Y por mis marcas me conocerán.