Alebrije

Tú hiciste mis sueños de colores

formas amargas, suaves, de distancia.

A través de una pantalla, a miles de kilómetros

cientos de letras me hablaban de tí.

Como en un cuento para niños

te construí un castillo absurdo

sobre las nubes

de mi propia pesadilla.

“Qué bonito color tiene tu voz”, me dijeron.

Tú pusiste ese color

y casi sin saberlo.

Entiendo que la magia la puso ahí

mi propio deseo.

Que el amor que se había acumulado

y decidí regalarte

nunca llegó a tí y regresó a inundarme. A ahogarme.

Y entiendo que el amor no puede forzarse,

que no puede exigirse.

Segura estoy

de que algún día me olvidaré de tí.

Algún día la intranquilidad que me oprime al despertar

se habrá ido

así como se fueron tus palabras un día.

Y no buscaré explicación.

El amor no tiene explicación.

Y si le busco un principio

ya estaba conmigo

y de develó ante tí.

Tú hiciste mis sueños de colores

dolorosos y felices

El corazón dice que valió la pena todo

y el pensamiento me ordena no sentir.

No sentirte,

porque no debo quererte.

No puedo quererte sin salir herida.

Entiendo que sobreviviré

pero nada será como antes

viviré sabiendo que existes

y que eras lo que hacía falta en mi vida.

Tú hiciste mis sueños de colores

profundos y compactos,

como comprimidos

me los he tragado uno a uno

en espera de lo que suceda.

Las lágrimas se secan en mis ojos

y se desprenden y caen como hojas al viento.

El otoño es dulce para amar

y amargo para caer al olvido.

Saber que no estuviste

y que tu voz profunda era hueca

y la verdad nunca existió.

Saber que el corazón fue mas fuerte que la mente

y que se inventó el amor

y ahora se niega a dejarlo ir

por temor a dejarme vacía, sin tí.

Miedos

Ya van cinco o siete veces que empiezo a escribir una entrada nueva y nada sale. Ahí tengo los drafts pero no me atrevo a seguir. No se si es miedo a ni poder seguir escribiendo, a sacar todo lo que llevo dentro, a no tener palabras para decir lo que quiero decir o terror a contemplar todos esos fantasmas que desde hace unas semanas decidieron venir a visitarme y no se van.

La soledad, por ejemplo. Solíamos convivir las dos en algo que podría decirse era perfecta armonía. Yo creía que su compañía me hacía bien, que me daba la oportunidad de desarrollar mi creatividad, mi mundo interior, hasta mi ingenio. Que la necesitaba porque todo era mas fácil así. Que no necesitaba a nadie mas, sólo a mí misma, a mis libros, a mis sueños, sueños que por defender a mi soledad a toda costa se han ido perdiendo en el río de mi vida.

Y ahora, a los 27 años siento que lo único que quiero es escapar de ella. Quiero, necesito ser independiente de ella y no puedo. No sé si será porque me sentía muy segura, pero ahora que se ha dado cuenta de que quiero alejarme se ha tornado francamente violenta. Se ha encargado todos los días, a todas horas mientras estoy despierta, de hacerme saber que nunca se va a ir, que no puedo vivir de otra manera, que no voy a encontrar algo mejor. Trato de no escucharla, de no creerle, pero no puedo. Entre la desesperación y la tristeza, trato de ver por encima de su hombro, a través de la ventana, porque no me deja pasar.

Me grita y no puedo escuchar otra cosa que su voz. Solamente se tranquiliza cuando me canso y parece que me doy por vencida, entonces se sienta junto a mí y me dice que todo está bien, que lo que estoy sintiendo pasará, que las cosas volverán a ser como eran antes, que volveré a ser feliz como era. Pero entonces los ojos se me llenan de lágrimas una vez mas porque se que nada está bien, que lo que siento no pasará, porque siempre estuvo ahi en el fondo y a veces surgía pero juntas, mi soledad y yo, lo acallábamos, pero esta vez no quiere callarse tampoco, grita mi soledad, diciéndome que no me vaya, que así estoy bien, que si salgo voy a sufrir, y  mi corazón por otro lado diciéndome que vale la pena, que será mejor ahora antes de que sea demasiado tarde, que sólo así merece la pena vivir.

Y escuché a mi corazón, salí a la luz del Sol y ésta me cegó, creí que había encontrado a alguien, parecía que todos los miedos eran injustificados, pero muy pronto me dí cuenta de que estaba equivocada. Y ahora estoy fuera de la cueva que me protegió durante tanto tiempo. Me siento desprotegida, casi desnuda, el frío y el viento me arañan la piel, y aun así no puedo dejar de mirarlo, y me duele, y quisiera huir, correr muy lejos, y aunque la entrada a la cueva está a unos pocos pasos no me decido a entrar de nuevo. Puedo oír que desde el interior mi soledad me repite una y otra vez: “Te lo dije, te dije que esto iba a suceder, que solo ibas a sufrir. Aquí dentro las lágrimas se habían secado para siempre, ya no había miedo ni nada. Estabas bien.”

Y sí, recuerdo cuando todo estaba en calma. Cuando no había preocupaciones ni dolor. Cuando no deseaba con todo el corazón que esa persona me quisiera; y aun así sé que no puedo volver atrás. Sé que esta vez tengo que aprender esa lección no aprendida, que precisamente ahora no puedo entenderla pero que es importante. Me doy cuenta de la ironía con la que Dios respondió a mis oraciones: quería volver a sentir, y aquí estoy, sumergida en un mar profundo, arrastrada de un lugar a otro por corrientes y remolinos. Parece que todos los sentimientos estaban esperando pacientemente a que se abriera una brechita para entonces abalanzarse todos a la vez e invadirme, inundarme.

Pero estoy agradecida, a pesar de todo. Cada vez que mi cabeza queda debajo del agua, alguien me da la mano y me ayuda a salir para respirar de nuevo. Escucho todas sus palabras y las entiendo, pero mi corazón is running riot y él se niega a escucharnos, a mis amigos y a mí. I didn’t want to nurse a broken heart ever again, but I will have to, I have to now. Aunque ahora tengo miedo de quedarme en este pozo más del tiempo necesario. How long is enough?

Amor de químico

Sí, soy cursi y qué. Este poema nos lo llevó la maestra de química que teníamos en 5to de prepa. Recuerdo que yo pasé a leerlo al frente y recuerdo también vagamente tener la copia en mi mano. No sé si le saqué una copia o no, pero tenía mucho tiempo recordando estrofas completas y buscándolo en internet sin éxito. Pero esta noche, platicando con mi tristeza fugitiva, recordé que lo copié en un diario que escribía cuando salí de la escuela. Y ahí lo encontré. No sé el nombre del autor ni la fuente. Sorry.

“Amor de químico”

Cuando empezó este amor

yo era un átomo inerte y olvidado

sin eléctrica esfera de atracción,

cuando tú… amor callado

provocaste en mi una reacción

sin electrones de valencia a mano.

Tu actividad me halló perplejo

y por quimismos de amor humano

me volví complejo.

***

Me tienes por completo ionizado,

balanceando tus cargas con las mías.

Ya me tienes más electrizado

que la micela en sus mejores días.

Y… es que al verme en tus ojos

fue tan grande mi impresión

que al instante me cambió el pH

Y… sentí romper el corazón.

***

Por si acaso dudas de mi amor

yo te ofrezco un convertible de benceno

o… si quieres la doble ligadura

de volátil y fugaz propeno.

Y… ante el altar de  mi amor

mi pasión se inmola

pues ya me sabe el Sidral a alcanfor

y el clorhídrico a puritita Coca-Cola.

***
Y si me crees mas malo que el butano

no me mates con cianuro venenoso

ni con dicloro difenil tricloretano,

mátame al final con un beso delicioso.